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Mi mamá tiene cáncer: el diagnóstico

Mi mamá como muchos otros pacientes en una primera instancia estuvo negada a escuchar los síntomas que su cuerpo gritaba. Entonces, con miedo e inquietud continuó el proceso para esclarecer lo que tenía, para ello el siguiente paso efue hacerse una biopsia del seno por punción, la cual le realizaron sin anestesia.

Como en toda espera de algún resultado importante, los días posteriores a la prueba estuvieron cargados con una alta dosis de expectativa e incertidumbre para conocer la respuesta. Y como no, si ese resultado expresaría la presencia de células cancerígenas y daría la luz verde hacia un camino que totalmente desconocía.

Llegó el día de la entrega del resultado de la biopsia. Mi mamá junto a mi tía Egilda fueron a buscarlo, pero estando frente al centro clínico mi mamá no se atrevió a entrar y le pidió a su compañera que fuera ella quien lo recogiera. Mi tía volvió con sobre en mano, su rostro lo decía todo. Ella abrazó a mi mamá y luego se sentaron a llorar.

El diagnóstico: la doctora ha dicho “es cáncer”

Regularmente, desde el primer momento en que se recibe un diagnóstico positivo de cáncer, la noticia constituye un hecho de gran impacto negativo, y en muchas ocasiones, hasta catastrófico que desconsuela tanto al paciente como a los familiares y amigos. Es entendible, en toda sociedad el cáncer lo asocian con muerte y sufrimiento.

El diagnóstico inicial, en su mayoría, causa en las personas afectadas: negación, depresión, y embotamiento mental, este último provocado por una alta cantidad de cuestionamientos. Por otro lado, la inquietud por conocer el futuro se magnifica, ¡y claro! en este momento, el futuro luce oscuro e incierto, sobre todo, en cuanto a los factores tiempo y dinero.

El choque emocional fue inminente. Me cuentan que los días siguientes de recibir la temida noticia, mi mamá solo quería estar sola, y casi no hablaba. Fue una etapa ahogada en lágrimas, siendo protagonizada por preocupaciones y desconsolados pensamientos, donde el miedo a morir rápido y separarse de sus seres queridos iba en aumento.

El miedo:
¡Hay que derrotarlo!
Necesito manejar. No mirar atrás, sino hacia
adelante, con precaución.
 
Temblé en la primera consulta con
Odalys Ágreda. Un frío que me
recorría y hacía que mi cuerpo
fuese una caja de resonancia y
de indetenible momento.
 
Estoy sentada frente a la doctora y
tiemblo. Me dan el diagnóstico
temido.


🌷Yanet Escalona, Octubre 2002

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Es un hecho, mi mamá tiene cáncer

Yo tenía 13 años cuando mi mamá fue diagnosticada con CA de mama, no recuerdo ni cómo, ni dónde, ni quién me dio la noticia. La verdad es que de esa época tengo escasos recuerdos. No se si fue que esta frase «mi mamá tiene cáncer» ayudó a suprimir todos esos momentos, o fue gracias a la decisión que tuvo ella de apartarme mientras se llevaba a cabo su tratamiento.

Entonces, con el propósito de que yo continuara una vida “normal” y queriendo minimizarme todo choque emocional, yo me quedé en casa bajo los cuidados de mi papá, mientras que ella se iba a casa de mi abuela. Durante practicamente un año, yo visitaba a mi mamá todos los domingos que se pudieran, esto debido a que casi la mitad de su tratamiento (cirugía y radiaciones) se llevó a cabo en otro departamento.

Afrontar, aceptar y asumir el diagnóstico de que «mi mamá tiene cáncer» no es una tarea fácil ni sencilla. La reacción asumida es muy personal tanto para el paciente como para el familiar, de igual manera, el significado que cada quien le confiera a la enfermedad. Este significado será muy íntimo, y te aseguro que irá cambiando a medida que vayan transcurriendo todas las fases del tratamiento.

Viviendo en una realidad paralela a la enfermedad

Si bien recuerdo, a casi nadie le dije que mi mamá estaba enferma, quería evitar el tema, solo pronunciar: «mi mamá tiene cáncer» me daba mucho miedo. Era muy difícil hablar al respecto, de hecho, una vez me preguntaron por ella en el colegio y lo aue hice fue llorar y llorar, de verdad me sentí muy avergonzada en ese momento.

En mi caso, yo me aislé e intenté esconder mis emociones y sentimientos. Es normal que algunas personas se sientan incómodas cuando tienen que expresarse. Otras personas suelen mostrarse alegres cuando en realidad no lo están. Ésta puede funcionar por un rato, pero seguramente en cualquier momento estallarán, así como me pasó a mi en esa oportunidad.

mi mamá tiene cáncer
Afrontar, aceptar y asumir el diagnóstico no es una tarea fácil ni sencilla.

Sin embargo, en estos casos no existe una forma “correcta” de sentir ni de actuar, es solo dejarse llevar y, poco a poco, ir aceptando y consiguiendo el mejor camino para canalizar la carga emocional que causa la enfermedad. Las reacciones a esta temida realidad: «mi mamá tiene cáncer» en algunas ocasiones va a depender del nivel de madurez psicológica de la persona, de las circunstancias, y algunas veces, de ciertos factores socioculturales.

¿Qué sucede cuando evadimos los sentimientos?

Evadir los sentimientos y no prestarle la atención necesaria puede impedir beneficiarse de la ayuda necesaria. Hay muchas maneras de desahogo, algunas de ellas son: hablar con algún familiar o amigo de confianza, escribir en un diario los pensamientos y/o anotaciones de todo lo que se va sintiendo, unirse a un grupo de apoyo o buscar ayuda profesional.

Entiendo que es difícil imaginar el diálogo donde la frase: «mi mamá tiene cáncer» retumba en el pensamiento, así como también, hacerle frente a los temores y miedos más íntimos que afloran nuestra vulnerabilidad. Pero, créeme que si lo permites, puedes hacerte mas fuerte cuando finaliza el tratamiento de la enfermedad.

Yo escribo en base a mi experiencia personal, no te compares, vive el proceso individualmente, eso si, evitando que sea lo menos traumático posible. Así que si te estás sintiendo indetificado o identificada con mi historia trata de concéntrarte en que todo es posible en esta vida, no pierdas la esperanza.

Para recordar:

  • Muchas personas sobreviven al cáncer, si es detectado a tiempo hay alta probabilidad de detenerlo y desaparecerlo.
  • Siempre habrá alquien dispuesto a escucharte, no estás solo.
  • Tú no tienes la culpa.
  • Busca el equilibrio haciendo otras actividades.
  • INFÓRMATE, para mí la más importante de todas, a veces, lo que imaginamos es peor que la misma realidad.
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Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

Momentos invaluables que vinieron a mi mente: La nave espacial

Todo ese tiempo que estuve inmersa en una realidad paralela, me enfoqué en sacar las mejoras notas, para que cuando viera a mi mami, se sintiera orgullosa. Para mí, ésta era la mejor manera que tenía para hacerla sentir bien y así finalicé mi año escolar con excelentes calificaciones.

Las vacaciones escolares coincidieron con las últimas radiaciones. Viajé a Caracas para encontrarme con mi mamá. Siguiendo la idea de que mi vida continuara «normal» a pesar de la enfermedad, me inscribieron en un plan vacacional. Así que mientras que ella iba a sus radio, yo asistía a un curso en donde me enseñaban técnicas para dibujar.

A la última sesión de radioterapia mi mamá me quiso llevar, con el propósito de que viera los equipos y conociera al personal que la había asistido durante la última fase del tratamiento en contra de la enfermedad. Entonces, al finalizar la tan añorada sesión, conversó con los doctores y técnicos para que me permitieran pasar.

Ella me llevaba agarrada de la mano con mucha felicidad y juntas caminamos hasta el final del pasillo. En una gran habitación estaban los equipos de radiación, estar ahí me hacía pensar que estaba dentro de la cabina de una nave espacial. Los técnicos muy amables y sin tanto tecnicismo me explicaron como funcionaba dicho equipo y lo que le habían hecho a mi mamá.  

Pues sí, mi mamá tiene cáncer y lo esencial es invisible a los ojos

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Fue una experiencia que sin duda alguna me cambió la forma de ver la vida

Todo este periodo de alejamiento no hizo más que enseñarme a valorar cada momento que podía compartir junto a mi mamá, así como también, reforzar el hermoso vínculo que teníamos. Aunque intentaron que esta situación no me afectara tanto, de igual manera, esta experiencia marcó un antes y un después en mi vida.

Me permitió cultivar mi sensiblidad contribuyenda de manera significativa en mi desarrollo personal. También, me hizo cambiar la manera de ver la vida y fue un inicio para aprender a ver con el corazón, porque créeme lo esencial es invisible a los ojos.

Si bien es cierto no todo fue color de rosa, fue una situación con sabores muy amargos que no deseaba, de ningún modo, volver a probar… Pero una cosa es lo que deseamos con todas nuestras ganas y, otra son las situaciones que te brinda la vida para seguir creciendo y aprendiendo.

Continuará…

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▷ Mi mamá tiene cáncer: el diagnóstico | Aquí te cuento mi historia |
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Tenía 13 años cuando a mi mamá le diagnosticaron cancer de mama. Te cuento cómo afronté el temido diagnóstico y qué deberías hacer para evitar colapsar.
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